Piezas eternas
Los golpes, la humedad y el magnetismo es el trío mortal que puede malherir o directamente acabar con un reloj. Durante la mayor parte de los 500 años de historia de la relojería, la única solución consistía en tener cuidado. Afortunadamente, las cosas han cambiado
Las dobles tapas de los relojes de bolsillo, los cubrepolvo para el movimiento y la eliminación de la llave para dar cuerda, así como la adopción generalizada de mecanismos de remonte automático, supusieron grandes avances para reducir la exposición del movimiento a los elementos. Pero fue en las primeras décadas del pasado siglo XX cuando los relojes comenzaron a hacerse verdaderamente fuertes ante tal trío de hostiles enemigos. Dos de los primeros relojes resistentes al agua, el ‘Tank Étanche’ de Cartier y el ‘Marine’ de Omega, trataron de conseguir algo difícil: cajas rectangulares estancas. Las esquinas de la caja resultan especialmente problemáticas ya que los ángulos forman un punto natural de vulnerabilidad a la entrada de agua (¿cuándo fue la última vez que usted vio un submarino cuadrado?). Fue la caja del ‘Oyster’ de Rolex la que estableció el vocabulario técnico básico empleado virtualmente por todos los relojes resistentes al agua desde que le otorgaron la patente en 1926: una corona y fondo cerrado a rosca, y una caja redonda. Aunque el empleo del término waterproof ha desaparecido de los relojes resistentes al agua, es igualmente cierto que hoy en día, incluso los relojes que no son diseñados como relojes de buceo, ofrecen una resistencia al agua que los relojeros de hace 100 años considerarían envidiable.
‘UR103.08 TiAIN’ de Urwerk
‘Sea Dweller Deepsea’ de Rolex
A SALVO DEL ÓXIDO
Aunque parezca muy mundano, es probable que el desarrollo de las juntas de caucho y posteriormente sintéticas, así como los lubricantes hidrofóbicos para juntas de silicona, hayan salvado a millones de movimientos de una muerte a manos del mortífero óxido. Las probabilidades de que un reloj se estropee debido a la humedad son prácticamente nulas. Y para las relativamente pocas personas que realmente utilizan un reloj de buceo, existen muchas posibilidades incluso para el entorno profesional más extremo, el buceo de saturación (el récord actual de buceo a 534 metros de profundidad data de 1988 y lo ostenta un equipo de submarinistas comerciales de COMEX). El récord absoluto de profundidad para un reloj de buceo se remonta a 1960 y fue establecido por un Rolex de fabricación especial, el famoso ‘Deep Sea Special’ que fue fijado al exterior del batiscafo Trieste durante su inmersión en el punto más profundo del océano, a 10.915 metros de profundidad en la Fosa de las Marianas, cerca de Guam. Está claro que una resistencia tan extrema al agua no satisface una necesidad práctica real — el límite para el submarinismo de recreo está entre los 30 y 40 metros-, y los requisitos internacionales para los relojes de inmersión establecen una resistencia mínima de 100 metros, aunque la mayoría de los relojes de buceo actuales son al menos sumergibles hasta los 200 metros.
ENTRE 1.000 Y 1.200 METROS
El ‘Rolex Submariner’ es sumergible a 300 metros (recordemos que eso ya es aproximadamente diez veces la profundidad para el buceo de recreo) y el ‘Omega Seamaster Planet Ocean’ alcanza los 600 metros. Tanto Seiko como Citizen fabrican relojes de inmersión profesional sumergibles hasta 1.000 metros -Seiko con un movimiento automático de calidad superior, y Citizen con su movimiento de cuarzo Eco-Drive, que convierte la luz en energía. IWC domina este campo con su ‘Aquatimer 2000’, sumergible a 2.000 metros, mientras que Breitling ofrece su ‘Avenger Seawolf’ sumergible hasta 3.000 metros, y UTS München hace lo mismo con su ‘Professional Diver’. Y luego está el ‘Sea Dweller DEEPSEA’ de Rolex, con una sumergibilidad de 3.900 metros, que supera ampliamente la profundidad a la que quedaría hecha añicos cualquier cosa que no fuese un sumergible de construcción especial. Increíblemente, existe un reloj mecánico que tolera las presiones existentes a 6.000 metros de profundidad: el ‘20’000 FEET CX Swiss Military Watch’, presentado en BaselWorld 2009. Este reloj ostenta el récord de profundidad para un reloj de buceo mecánico y viene provisto de una sólida caja de titanio y un espeso cristal abombado. Sin embargo, quien detenta la mayor marca de profundidad del mundo es Bell & Ross con su ‘Hydromax’ de cuarzo —unos increíbles 11.000 metros— que consigue igualar la histórica marca de inmersión del ‘Rolex Deep Sea Special’ y el Trieste mediante la técnica de llenado con un aceite mineral incomprimible.
‘Aero Bang Morgan’ de Hublot
‘Ingenieur Ref. 3508’ de IWC
RELOJES ANTIMAGNÉTICOS
Para hacer que un reloj sea antimagnético, el diseñador del movimiento utiliza materiales inmunes al magnetismo. El último grito en este sentido es, por supuesto, el silicio. Cualquier reloj con espiral de silicio sólo se ve afectado por los campos magnéticos, incluso los muy fuertes, en el sentido de que afecta a sus demás componentes de acero (como el áncora). Un reloj con espiral, rueda de escape y áncora de silicio es esencialmente inmune a los campos magnéticos. El espiral Parachrom de Rolex, hecho de niobio y circonio, también es virtualmente inmune a los efectos de los campos magnéticos y contribuye decisivamente a las capacidades antimagnéticas de otro famoso reloj antimagnético, el ‘Rolex Milgauss’. El diseñador de la caja del reloj sigue un procedimiento un tanto diferente. Para proteger el movimiento como para poder llamarse antimagnético, una caja de reloj debe crear lo que se llama una Jaula de Faraday alrededor del movimiento. La jaula de Faraday es esencialmente un conductor hueco que protege de los campos magnéticos porque el campo fluye por el exterior en lugar de penetrar en el interior. El enfoque clásico a la hora de fabricar un reloj antimagnético consiste en emplear un caja interior de hierro dulce; sin embargo, a menudo los relojes con un alto grado de antimagnetismo emplean asimismo componentes antimagnéticos. El reloj con el récord absoluto de resistencia al magnetismo es el ‘Ingenieur’ de IWC , específicamente, la versión presentada en 1989, Ref. 3508, con la caja (de diseño Gérald Genta) ‘Ingenieur SL Steel Line’, capaz de resistir un campo de 500.000 A/m. La versión actual del ‘Ingenieur’ soporta 80.000 A/m, al igual que la versión actual del ‘Rolex Milgauss’, que salió al mercado en 1954, dejó de fabricarse en 1988 y regresó en 2007, cosechando una extraordinaria acogida. Aunque los riesgos de los campos magnéticos han aumentado significativamente en los últimos 50 años, aún son relativamente escasos los relojes con protección. Entre los pocos con una protección interior está el ‘Royal Oak Offshore’ de Audemars Piguet, así como los relojes ‘Overseas’ de Vacheron Constantin. Quizás sea porque tanto la amenaza como la solución resultan invisibles, pero el caso es que la fascinante historia de la tecnología antimagnética es poco conocida. Sin embargo, cualquier entendido en relojes que se precie sentirá fascinación por la historia de la caja del reloj y su evolución para resistir a esta insidiosa amenaza antropogénica a su estabilidad de marcha.
GOLPES Y SACUDIDAS
En realidad es un espectáculo cómico: un entusiasta se compra un reloj deportivo de acero inoxidable y lo observa con angustia creciente hasta que por fin se horroriza cuando aparece el primer e inevitable arañazo. Es obvio que hay que encontrar un equilibrio entre un material lo suficientemente duro como para resistir los arañazos del uso normal, y otro tan duro que no permita el mecanizado de la caja. Pero dentro de los límites impuestos por los materiales super-duros de los que están hechos (o incluso gracias a dichos límites), algunas de las cajas de reloj más duras y antiarañazos también resultan las más bellas. Uno no se puede hablar de dureza sin hablar del ‘G-Shock’ de Casio. Los primeros prototipos ni siquiera formaron parte del proyecto de desarrollo oficial de la compañía. Su creador no podía utilizar los recursos habituales para poner sus prototipos a prueba, y cuentan que lo consiguió tirándolos por la ventana de los servicios de caballeros del edificio donde trabajaba. ¡La distancia al suelo era de unos 10 metros! Ibe, que así se llamaba, tardó dos años en desarrollar un prototipo satisfactorio, pero el ‘G-Shock’ se convirtió en el reloj más famoso de Casio y en uno de los relojes más célebres del mundo, independientemente de su precio. Uno de los mayores acontecimientos en el campo de la relojería fue la incorporación del acero inoxidable a las cajas de reloj, sin lo cual sería imposible concebir el reloj deportivo moderno. Sin embargo, el acero inoxidable 316L se araña y abolla con relativa facilidad, ya que tiene una dureza máxima de 225 en la escala de Vickers. Los fabricantes de relojes deportivos han dedicado los últimos años a producir aceros con bastante más resistencia a los arañazos y las abolladuras. Damasko, Sinn y Bremont son tres fabricantes que han metido un esfuerzo considerable para producir acero para cajas de mucha mayor dureza que el 316L ordinario. La caja de tres piezas Trip-Tick de Bremont, por ejemplo, está endurecida hasta 2.000 vickers; el proceso de “tegimentación” de Sinn produce cajas de 1.200 Vickers, y Damasko ofrece dentro de su gama de productos un reloj de aviación hasta 710 vickers y que también es antimagnético hasta 80.000 A/m. Se han vuelto cada más populares entre los coleccionistas, por ejemplo, las cajas de cerámica de IWC y usadas hoy en día por casas como Hublot; también gozan de popularidad los materiales de alta tecnología como el tántalo y el carburo de tungsteno (este último lo emplea Movado en el ‘Fiero’). También existen recubrimientos de alta tecnología como el DLC (carbono tipo diamante), que ofrece una dureza entre 1.000 y 5.000 vickers y que utilizan empresas como Panerai y Linde Werdelin, que afirma que su propia tecnología DLC ofrece el revestimiento más duro de la industria, 5.000 Vickers, tal y como se aprecia en su reloj ‘Hard Black DLC II’. Los relojes del Proyecto Z de Harry Winston emplean el Zalium, una aleación de aluminio y circonio con la misma resistencia a la corrosión que el titanio pero mucho más dura que éste. URWERK utiliza un recubrimiento de nitruro de titanio aluminio —TiAlN— en el ‘UR103.08 TiAlN’, consiguiendo una resistencia de 3.500 vickers.
Rado DiaStar, el reloj más duro
EL RELOJ MÁS DURO DEL MUNDO
Aunque no sea especialmente resistente a los arañazos, el carbono forjado empleado por Audemars Piguet en sus modelos ‘Offshore’, presentados en 2007 dentro de la edición limitada ‘Alinghi Team Limited Edition’, es tremendamente duro en otros aspectos. El carbono forjado destaca sobre todo por su enorme resistencia a la tensión así como por ser increíblemente ligero. Pero el reloj más duro del mundo lo fabrica Rado. El modelo más icónico de Rado es el ‘DiaStar’, que fue lanzado en 1962. Con su bisel de carburo de tungsteno sinterizado, el ‘DiaStar’ fue el pionero del desarrollo de un material súper resistente. Hoy en día, Rado fabrica el ‘V10K’, cuya caja está revestida de diamante nanocristalino. El resultado es un reloj con la insuperable resistencia de 10.000 Vickers. Mientras no aparezca algo más duro que el diamante, la afirmación de que el ‘V10K’ es el reloj más duro del mundo seguirá siendo tan intocable como lo es su impresionante caja.
7/1/2010 | J. F.
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Hay 12 comentarios:
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