Dirk Bikkembergs

No le gusta que le hagan fotos, ni tampoco conceder entrevistas. Pero DTlux ha conseguido que el creador belga, un confeso visionario muy realista,  nos cuente por qué no tiene nada que ver con el resto del mundo de la moda. Su locura, su sueño, su vocación no le han separado los pies del suelo.
 
 

Hace un día increíble en Barcelona, o al menos así lo parece desde una espaciosa suite situada en el último piso del Hotel Arts. Es un lugar perfecto para Dirk Bikkembergs, ya que le gusta el sol, la luz..., todo aquello que le transmita vida. Porque si algo tiene el belga, es una energía contagiosa que transmite a todo el equipo mientras nos cuenta con desbordante ilusión su vida en la moda. Cuando leas esto, Dirk habrá cumplido un sueño: abrir su primera tienda, situada en Milán, después de muchos años en la moda y de la que dice que “no tiene absolutamente nada que ver con lo que hayas podido leer, ver o incluso pensar”. Y es que, como él mismo afirma, “éste es el principio de mi película”. 
 
Hace más de veinte años de tu primera colección. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a este momento?
Una locura. Creo que hasta el año 2003 Dirk Bikkembergs como persona era casi inexistente, pero sí que era una máquina de hacer moda: una colección de hombre, otra de mujer, otra vez de hombre... Pero, además, como soy un controlador nato, intentaba supervisar todo el proceso, algo que desgraciadamente poco tiene que ver con el diseño. Y un día decidí que quería ser persona y dejar de hacer mujer porque prefiero ser el primero en algo que no el segundo mejor. Básicamente, entendí que, en cuestión de moda masculina, podría llegar a sitios donde nadie había llegado antes. Pero también te digo que estoy muy contento de haberlo dejado porque lo que se está haciendo en el negocio de la mujer es ridículo. Los tacones se hacen cada vez más altos, las mujeres apenas pueden andar...
 
¿Cuál crees que ha sido la evolución de la moda masculina y qué parte crees que has jugado en todo ello?
Hasta hace poco no había un mensaje en la moda para el hombre de la calle, pero creo que las cosas han cambiado mucho. ¡Menos mal! Y a mí me ocurrió ese cambio cuando estuve a punto de dejar el mundo de la moda en el 99. Entonces tuve una especie de iluminación. Un día, en Italia, estaba desayunando y vi en La Gazzetta dello Sport algo como “Ronaldo, vendido al Inter por no sé cuántos miles de millones de liras”. Y me dije: ¿cómo alguien puede valer tanto? ¡Se podría dar de comer a todo un país con ese dinero! Poco después estaba con un amigo que tenía un hijo de 14 años. Entré en su habitación y todo estaba lleno de parafernalia de fútbol... Fue como si yo despertara. A esa edad en mi pared estaban Deep Purple, Mick Jagger... ¡sexo, drogas y rock ‘n’ roll! Así que me planté en mi empresa al poco tiempo con una pelota bajo el brazo y dije: ésta es nuestra misión.
 
¿Hasta qué punto es importante el deporte en tu industria? 
Creo que el deporte está tan metido dentro de la moda que hasta las mismas marcas de deporte quieren hacer moda, pero no funciona. Ten en cuenta que la gente joven quiere parecerse a sus ídolos para ligar, para tener lo mejores coches. Y se entrenan, se cuidan... aspiran a ser superhombres. Y esas marcas se identifican con el esfuerzo, con el sudor, pero no con el lujo de sentirte a gusto. Y aunque hagan colaboraciones con otros diseñadores..., no llega a cuajar. 
 
¿Te considerarías un visionario?
(Se ríe). Me considero un visionario realista, con los pies en el suelo. Creo sinceramente que mi labor está empezando. Tenía mi propia idea de la moda masculina, pero ahora la tengo delante, con mi tienda en Milán y con un montón de proyectos. 
 

10/3/2009 | Miguel Bañón. Maquillaje y peluquería: Oliva para Helena Rubinstein con productos Tecni. art.
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Hay 1 comentario:

28/03/2009 17:23

Javier. Me ha encantado comprobar que de tras de la marca Dirk Bikkembergs existe una persona coherente de carne y hueso. Ahora comprare mas cosas de Dirk.


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