Artículo: Bugatti Veyron, hablando en plata

Hablando en plata

El nuevo Bugatti Veyron será, esta próxima primavera, el descapotable más exclusivo. Costará 1,4 millones de euros y habrá sólo 150 unidades.

Era el coche más alucinante del mundo. Si algo le faltaba, era ser descapotable, y ahora ya lo es. El nuevo Bugatti Veyron, en versión Grand Sport, añade todavía más exclusividad a una máquina única, creada para que generaciones y generaciones sueñen con intentar domar sus 1.001 caballos de potencia repartidos en 16 cilindros colocados en forma de W.  Con un precio de 1,4 millones de euros, sin incluir impuestos ni transporte, el descapotable más rápido y más caro que existe sobre la Tierra entrará en producción la próxima primavera con un doble objetivo: que 150 privilegiados seres humanos disfruten de sus estratosféricas prestaciones y que, al mismo tiempo, millones de mortales no seamos capaces de parpadear ante la aparición de semejante monstruo sobre cuatro ruedas.

Desafía al cielo
Estéticamente, las principales novedades frente a la versión cerrada residen en unos nuevos grupos ópticos, un parabrisas más elevado y unas espectaculares tomas de aire situadas sobre el motor. Pero es sobre la propia cabeza del piloto y su acompañante donde se encuentra uno de los secretos de este increíble bólido. Y es que circular a cielo abierto a 360 km/h es algo reservado única y exclusivamente a este capricho. Frente a las modas, el techo del Grand Sport, desmontable, no se pliega ni se esconde en ningún lugar del coche. Sencillamente hay que dejarlo en casa y esperar a que el cielo no lo tome como una afrenta. Como ocurre con cualquier descapotable, la rigidez estructural de la carrocería corría riesgo de resentirse al faltar una de sus piezas. Para hacer frente a este reto, especialmente peligroso en un coche de 1.001 caballos que puede rodar a 407 km/h, los ingenieros de la marca han reforzado hasta la saciedad elementos como el túnel de transmisión, el propio parabrisas o los pilares situados en el centro del coche. En caso de impacto, gran parte de la energía se transmite a estos pilares que se encargan de disiparla.
El Bugatti Veyron cuenta con techo desmontable
El Grand Sport, más exclusivo que nunca
Las características de la bestia
Bajo el capó, el animal salvaje ruge de nuevo. Dieciséis cilindros dispuestos formando una W, 8 litros de cilindrada, 4 turbocompresores, 64 válvulas, 1.250 Nm de par y un millar de caballos de potencia son datos que se definen por sí solos y que no están al alcance, se dice pronto, de ningún otro modelo del mundo. La tracción a las cuatro ruedas, su cambio automático de doble embrague DSG y una suspensión con tres modos de funcionamiento se encargan, si es que es posible semejante hazaña, de transmitir con fidelidad al asfalto toda la potencia, aunque para las manos y la sangre fría del piloto todavía no se ha encontrado sustituto tecnológico alguno. Por dentro, las líneas maestras de su diseño, de una sencillez casi insultante y donde abunda el cuero negro con el toque preciso de aluminio, convierten la cabina del Veyron en un lugar de donde nunca nadie querría salir. Y con más motivo aún si el nuevo equipamiento incluye un equipo de alta fidelidad Puccini con procesador digital de la señal o una cámara para ayudar a aparcar de 2,7 pulgadas integrada en el espejo retrovisor.  Construido a mano por los artesanos de la fábrica de Molsheim, localidad de la región de Alsacia (Francia), la llegada de este incomparable superdeportivo –igual que viene ocurriendo cada vez que, desde 1901, ve la luz un Bugatti– vuelve a marcar un antes y un después en la historia del automóvil.
Fuentes: 1. El Bugatti Veyron, el descapotable más caro del mundo 2. El Bugatti Veyron, el descapotable más caro del mundo
26/1/2009 | Pablo Guindo
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