El sueño antártico
Si aún existe una última frontera, ésta se sitúa en el lejano sur. La experiencia en esta tierra incógnita es de las que marcan para siempre. Un continente de más de 14 millones de kilómetros cuadrados de superficie y 4.500 kilómetros de diámetro. Contemplarlo es un privilegio.
La Antártida sobrecoge con sólo imaginarla: un gélido e inhóspito territorio cubierto por una capa de hielo que, en algunos puntos, alcanza un grosor de 4.776 metros y que almacena casi el 80% de las reservas de agua dulce del planeta. Un desierto blanco, salvaje e inhóspito, grapado a la leyenda de la edad heroica de la exploración, cuando la lucha se establecía entre el aventurero y las fuerzas desatadas de la naturaleza, con vientos de hasta 300 km/h y temperaturas inferiores a los 50 grados bajo cero. Unos pasos más allá de la literatura y de los documentales de naturaleza, poner el pie en la Terra Australis Incognita supone echar un pulso a la incredulidad. Hemos cruzado el Pasaje de Drake, el tormentoso tramo de mar de 800 kilómetros de ancho que separa el Cabo de Hornos (al sur de Chile) y las islas Shetland del Sur, donde las olas parecen criaturas vivas dispuestas a tragarse cualquier barco.
Colonia de pingüinos papúa en el islote de Goudier
Estrecho de Gerlache
Y hemos llegado a la Península Antártica, una pétrea espina dorsal con imponentes acantilados y bahías donde desembocan los glaciares. En el Estrecho de Gerlache el paisaje es asombroso, con decenas de icebergs de formas caprichosas e irrepetibles surgiendo de un frío espejo. Desde esas naves a la deriva, los pingüinos y las focas miran al intruso con indiferencia. A pesar de nuestra reciente historia en la Antártida, podemos encontrar restos arqueológicos que nos hablan de la actividad ballenera de otros tiempos. Por ejemplo, en isla Decepción, donde las cabañas en ruinas, los depósitos herrumbrosos y los restos de barcazas nos recuerdan que el ser humano no terminó de someter nunca el lejano sur.
POSTALES DESDE EL FRÍO
Los británicos construyeron Port Lockroy en 1944 para contrarrestar las aspiraciones de Argentina sobre la Antártida. La base fue restaurada en 1996 y permanece abierta a los visitantes durante el verano antártico. Alrededor de 70.000 postales se envían cada año desde allí. En la base ucraniana Vernadsky está el pub más austral del mundo, donde se sirve una copa de vodka gratis a las mujeres a cambio de su sujetador.
Turistas en la isla de Peterman
Iceberg
HISTORIAS DE PIONEROS
James Cook fue el primero en cruzar el Círculo Polar Antártico y circunnavegar el continente en 1770, pero la confirmación de que más allá del Pasaje de Drake había tierra llegaría en 1819, cuando William Smith avistó la isla Livingston. En 1912, el noruego Amundsen ganó la carrera al Polo Sur al británico Scott, que murió en el intento. Pero la gran epopeya la escribió la tripulación del Endurance, que sobrevivió año y medio atrapada en el hielo.
PISTAS PARA LA AVENTURA
De noviembre a febrero, Hurtigruten organiza viajes a la Antártida de ocho días de duración a bordo del MS Fram. El crucero parte de Ushuaia, en Tierra del Fuego, cruza el Pasaje de Drake, recorre los puntos esenciales de la Península Antártica e incluye excursiones en tierra y los vuelos entre Buenos Aires y Ushuaia. Los precios por persona oscilan entre los 3.360 y los 10.150 euros. www.hurtigrutenspain.com
Isla Decepción
Ejemplar joven de elefante marino
Fuentes: 1. Gonzalo Cruz 2. Gonzalo Cruz 3. Gonzalo Cruz 4. Gonzalo Cruz 5. Gonzalo Cruz 6. Gonzalo Cruz 7. Gonzalo Cruz 20/10/2009 | Miguel Ángel Barroso
compartir |
|
|
|
|
|
|
|
 |
|