Todo al rojo
El bicampeón español Fernando Alonso no puede fallar al volante del mejor bólido. Nos adentramos con él en la sede de Ferrari para contarte cómo prepara su asalto al título más codiciado de la historia. El 14 de marzo, Schumacher, Hamilton, Vettel y Button, entre otros, lo esperarán con el cuchillo entre los dientes.
Imbuido y casi mimetizado ya en el espíritu de su nuevo equipo, la última adquisición de Fernando Alonso es un Ferrari 458 Italia. Una bomba de lujo y diseño innovador sólo al alcance de bolsillos exclusivos que cuesta 216.000 euros en la calle y cuya carta de presentación provoca un magnetismo instantáneo: 570 caballos de potencia, 325 km/h de velocidad máxima, 3,4 segundos en pasar de 0 a 100... El español se ha involucrado hasta las trancas en el planeta Ferrari, en su mundo del buen rollo, de concentraciones invernales para esquiar, en el siempre pimpante idioma italiano. Todo es felicidad en los momentos previos al Mundial de Fórmula 1 que, al fin, ha encontrado la cuadratura del círculo. Se han juntado el mejor piloto, Alonso, el mejor equipo, Ferrari, y un poderoso patrocinador español, el Banco Santander. Es la fiebre roja del Cavallino.
El Ferrari F10.
Maranello, sede de Ferrari.
La sombra de McLaren
Pero es también el momento de no fallar. La hora de su asalto al tercer título mundial con su rutilante Ferrari F10. Y es que Alonso también se agenció un Mercedes McLaren SLR cuando en 2007 compitió para el equipo inglés y con su niño mimado, Lewis Hamilton. Era otro coche superlativo: un precio de 400.000 euros, 626 caballos de potencia y 360 km/h de velocidad punta. Por aquel entonces, el asturiano se congratulaba de haber aterrizado en la escudería de sus sueños. “Siempre quise correr para McLaren”, pronunció en voz muy alta. Si Ferrari es en la F1 lo que el Madrid en el fútbol, McLaren es al menos el Barça. Pero la historia en la fortaleza inglesa acabó mal. Todos enfadados, sin título de campeón en un final rocambolesco en Brasil que coronó a Raikkonen –ni Hamilton ni Alonso, que se ventilaban el campeonato- y el contrato roto un año después de empezar a cumplirlo.
Detalles humanos en un deporte robotizado
En la Fórmula 1, en cualquier corrillo, rueda de prensa o similar, suele ser un tema de conversación recurrente el año 2007 de Alonso en McLaren. Aunque Fernando la considera una herida cerrada. “Lo de McLaren no me va a pasar. Ya lo verás. Ferrari es otra historia”, cuenta a DT Fernando Alonso, convencido hasta la médula de que el clima que impera en Maranello no tiene nada que ver con la atmósfera cargada de Woking. En contra de lo que a veces aparenta, de ese gesto adusto, de una seriedad impostada, Alonso valora sobremanera los detalles humanos en un deporte robotizado como es la Fórmula 1. “La gente habla en vez de mandar e-mails a compañeros que tiene a 3 metros”, dice el español, que lleva tiempo trabajando en las instalaciones de Ferrari en Maranello. “Sólo se pueden decir cosas positivas de Ferrari. Los integrantes del equipo lo están dando todo para ayudarme. Es muy importante para mí. Ya me siento parte de una familia especial”.
Maranello, una factoría de sueños
Todo el aire que se respira en Maranello tiene un aroma en rojo que se contagia en el ánimo del visitante. Es un pueblo levantado por y para los coches de lujo y la Fórmula 1. El primer recado que recibe la retina es el atuendo. La gente viste chaquetas rojas por la calle, como si fueran mecánicos de la escudería o el propio Alonso paseando por el paddock. Los trabajadores de la fábrica acuden a los bares a la hora del bocadillo ataviados como las estrellas de las carreras. Y paran a repostar, a tomar el carajillo y el bocata, en cafeterías que llevan por nombre warm-up, pit-stop o pit-lane. La devoción alcanza a los principales estamentos sociales del lugar. El célebre cura de Maranello toca la campana de la iglesia cuando el equipo consigue alguna victoria, y el instituto de educación recibe el único nombre posible. Se llama, claro, Ferrari. Y en Maranello vio la luz el pimpante F10 con el que Fernando Alonso intentará borrar dos años negros y proclamarse campeón del mundo por tercera vez. Medios y equipo no le faltan.
F10, el bólido más largo
El Ferrari de Alonso se llama F10 por la inicial de la escudería y el año de construcción, como es costumbre en la sede de Maranello. Su cualidad más llamativa es que se trata de un coche muy largo (unos 20 centímetros más que su predecesor), con una gran distancia entre los ejes, motivada, sobre todo, por el enorme tamaño del tanque de la gasolina que se necesita este año. Este año no hay repostajes y los depósitos acumularán casi el doble que los antiguos: unos 200 litros de combustible. El morro es muy alto, al estilo del Red Bull 2009, lo que amplía el flujo de aire hacia el fondo plano y el difusor trasero. El difusor trasero es innovador, ancho y con forma rectangular en su parte inferior. Está coronado por un semicírculo que envía el aire hacia abajo.
11/3/2010 | José Carlos Carabias
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