Artículo: Fórmula 1: dos días en las carreras

Dos días en las carreras

¿Un sueño hecho realidad? ¿Una alucinación? ¿Tal vez un simple espejismo? O quizá todas estas cosas juntas. Esto es lo que uno se pregunta cuando comprueba, con los papeles en la mano, que nuestro país volverá a contar con dos grandes premios de Fórmula 1.

Una situación única en la actualidad, que hace que España entre de lleno en la elite del automovilismo mundial, compartiendo cartel con Japón, donde se sortean las entradas del Gran Premio del Pacífico entre un millón de peticiones, Italia y Alemania, que son los tres países en los que se han celebrado dos pruebas del calendario oficial de este deporte en un solo año. Las citas de 2009 en España serán, otra vez, Barcelona y Valencia. Puede que la gente ignore lo que representa la máxima expresión del motor a nivel mundial y que sólo lo vean como el capricho de millonarios excéntricos que buscan una fuente inagotable de dinero y poder. Lejos de la imagen glamurosa y artificial que rodea a la Fórmula 1, hay que reconocer que el vértigo de la velocidad, la pasión por la tecnología y sobre todo, el desafío de destrozar los cronómetros, de superar y machacar al rival y obtener la victoria frente a los 21 enemigos que tienes en la parrilla, es motivación para volar bajo, derritiendo el tiempo del reloj en cada vuelta y asombrando al mundo con una frenada o un adelantamiento imposible.
Vista aérea del circuito de Montmeló.
El circuito urbano de Valencia.
En mayo y agosto
Todo esto, y más, llegará, del 8 al 10 de mayo al ya tradicional Montmeló y, posteriormente, del 21 al 23 de agosto, al circuito urbano de Valencia. Un trazado diferente, en el que los monoplazas pasarán por encima de un puente sobre el mar, y en el que se alcanzarán velocidades-punta superiores a los 340 kilómetros por hora. Todo, al alcance de unos bendecidos por la fortuna, que, gracias a su previsión comprando las localidades, podrán verlo en directo porque el resto tendrá que hacerlo desde el salón de sus domicilios y ante la pantalla de sus televisores. Las entradas de las gradas estaban al alcance de unos cuantos  porque en Valencia todavía habrá un grupo más exclusivo. El formado por los pocos que podrán amarrar sus yates en los escasos 100 metros disponibles del Puerto para contemplar la carrera en directo. Un año más, en esto del lujo y la exclusividad, los vértices del triángulo del mundo del motor son Mónaco y su encanto hollywoodiano, Valencia y el aroma de las naranjas y el desafío nocturno de Singapur. Así que no parpadeen y disfruten de la Fórmula 1 en estado puro en el único país del mundo con dos Grandes Premios: España.


10/3/2009 | Gonzalo Serrano
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