Felicidades, Bauhaus
“Arquitectos, pintores, escultores... Todos nosotros debemos volver a la artesanía”. En esta frase de Walter Gropius se resumen los principios bajo los que este arquitecto alemán fundó la Staatliches Bauhaus en 1919.
La primera escuela de diseño del mundo que ponía al mismo nivel la arquitectura, el arte, el diseño industrial, el diseño gráfico o el interiorismo fue germen de la renovación total de la arquitectura y las artes decorativas. Con motivo del 90 aniversario, Weimar, Dessau y Berlín, las tres ciudades que acogieron la sede de la escuela desde su fundación hasta su disolución forzosa en 1933, han organizado exposiciones y eventos especiales para dar a conocer el legado de su labor, tanto de los profesores como de sus alumnos más destacados. Entre ellos, además del propio Walter Gropius, hay que incluir a algunos de los grandes nombres del diseño del siglo pasado, como Marcel Breuer, padre de la famosa silla Wassily (producida por Knoll), la primera hecha con estructura de acero doblado, inspirada en el manillar de una bici y creada para el pintor Wassily Kandinsky. Otro buen ejemplo a citar es Marianne Brandt, una de las pocas mujeres que logró ser admitida y que aportó importantes e históricas piezas, como su tetera (a la derecha, producida por Tecnolumen). Tal vez sea Mies van der Rohe, el último director de la escuela, el más popular de todos los que trabajaron ahí. Van der Rohe es considerado hoy padre de la arquitectura moderna, y su Pabellón Alemán de Barcelona, la obra cumbre de la Bauhaus, donde aunaba con maestría todas las artes que englobaba el programa educativo de la escuela.
4/6/2009 | José María de Pablo
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